Nuestra Historia
Tomoyoshi Yamaguchi (Fundador)
La Historia de La Posada
Un Puente entre Japón y México
La Posada fue fundada por el Profesor Tomoyoshi Yamaguchi, cuya vida se convirtió en un puente entre Japón y México.
En la década de 1960, mientras trabajaba en Japón, fue invitado por el Kodokan, la sede mundial del Judo, para colaborar en el desarrollo de este deporte en México. Lo que inicialmente sería una estancia temporal se convirtió en una extraordinaria trayectoria de 23 años, durante la cual dejó una huella imborrable en el Judo mexicano.
El Profesor Yamaguchi dedicó su vida no solo a enseñar Judo, sino también a crear lazos de amistad que trascendieron idiomas, culturas y fronteras. Impartió clases en la YMCA, el Centro Deportivo Israelita (CDI), la Universidad Autónoma Chapingo, el Ejército Mexicano, el Bushido Dojo y numerosas instituciones más. Su pasión por la enseñanza y su calidad humana le ganaron el respeto y el cariño de generaciones de alumnos.
Tras los Juegos Olímpicos de México 1968, fue nombrado Entrenador Nacional de la Selección Mexicana de Judo. Bajo su dirección, México participó en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y Montreal 1976, además de competir en los Juegos Panamericanos, los Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Campeonatos Mundiales de Judo.
Al concluir su etapa como entrenador nacional, dedicó una década más a la formación de nuevas generaciones de judocas, convencido de que el verdadero propósito del Judo no era únicamente formar campeones, sino también personas de carácter, respeto y amistad.
Su legado continúa vivo en México. En reconocimiento a su extraordinaria contribución al desarrollo del Judo nacional, el Torneo Nacional Selectivo de la Selección Mexicana de Judo lleva el nombre de Profesor Tomoyoshi Yamaguchi, un homenaje permanente a su dedicación y a la influencia que ejerció sobre generaciones de deportistas. Asimismo, fue incorporado al Salón de la Fama de la Confederación Deportiva Mexicana, uno de los más altos reconocimientos otorgados al deporte en México.
Cuando regresó a Japón en 1987, no solo volvió con recuerdos, sino también con la calidez, la hospitalidad y el espíritu humano que había encontrado en México.
Con el deseo de compartir esa experiencia, regresó a su ciudad natal, en la península de Izu, y fundó La Posada, un lugar donde la hospitalidad japonesa y la calidez mexicana conviven bajo un mismo techo.
Aunque el Profesor Tomoyoshi Yamaguchi ya no nos acompaña, su espíritu permanece en cada rincón de La Posada. Antiguos alumnos, atletas olímpicos, amigos y huéspedes de todo el mundo continúan visitando este lugar para rendir homenaje al maestro que marcó sus vidas y a la persona que siempre recibió a todos como si fueran parte de su familia.
En 2025, La Posada celebró su 30.º aniversario, conmemorando tres décadas de hospitalidad y de amistad entre Japón y México. Hoy, la posada continúa honrando la visión de su fundador, recibiendo a visitantes de todo el mundo y preservando el espíritu de intercambio cultural que inspiró su creación.
«La Posada no fue concebida únicamente como un lugar para hospedarse, sino como un lugar donde la amistad entre Japón y México pudiera seguir creciendo.»
— En memoria del Profesor Tomoyoshi Yamaguchi

Mamá – La Chef de la Cocina Mexicana de La Posada
El Corazón de la Cocina de La Posada
Desde hace más de tres décadas, el corazón de La Posada ha sido su cocina.
Como cofundadora de La Posada, Mamá ha dedicado su vida a compartir los auténticos sabores de México que aprendió durante los 23 años que la familia vivió en ese país. Su cocina refleja no solo recetas tradicionales, sino también la calidez, la generosidad y la hospitalidad que distinguen a la cultura mexicana.
Cada platillo se prepara cuidadosamente con ingredientes naturales y sin aditivos innecesarios. Las especias y los ingredientes tradicionales se importan directamente de México siempre que es posible, mientras que las verduras, los mariscos y los productos de temporada provienen de la rica naturaleza de la península de Izu.
Uno de los grandes protagonistas de nuestra mesa es la tortilla de maíz, elaborada siguiendo la tradición mexicana. También podrá disfrutar del famoso mole, una de las joyas de la gastronomía de México, preparado con una extraordinaria combinación de chiles, especias, semillas, frutos secos y chocolate, cuyo sabor es verdaderamente único.
Muchos de los ingredientes que conservan el auténtico sabor de México siguen llegando gracias a los amigos y antiguos alumnos del Profesor Tomoyoshi Yamaguchi, un hermoso reflejo de las amistades que nacieron hace décadas y que continúan hasta el día de hoy.
Cada comida que servimos representa la filosofía con la que fue fundada La Posada: unir a las personas a través de la buena cocina, la hospitalidad y la amistad.
Ya sea en el desayuno, la cena o el postre, esperamos que cada platillo se convierta en un recuerdo inolvidable de su visita a Izu.
«La comida es otro lenguaje de la hospitalidad. Cada platillo servido en La Posada cuenta una historia de amistad entre Japón y México.»

El propietario de segunda generación que une Japón y México
El propietario de segunda generación que une Japón y México
Nacido en México, Óscar es el propietario de segunda generación de La Posada y continúa con orgullo el legado de sus padres, los fundadores del establecimiento.
Habiendo crecido entre las culturas de Japón y México, recibe a cada huésped con la calidez y la hospitalidad que han distinguido a La Posada desde sus inicios.
Amable, cercano y siempre dispuesto a conversar, Oscar disfruta compartiendo la historia de La Posada, las vivencias del Profesor Tomoyoshi Yamaguchi y las tradiciones que dieron origen a este lugar tan especial. También le encanta recomendar platillos mexicanos, tequilas y compartir curiosidades sobre la cultura de ambos países.
Con frecuencia, una simple conversación termina convirtiéndose en una agradable charla entre amigos alrededor de la mesa. Es precisamente esa cercanía lo que hace que muchos huéspedes se sientan como en casa desde el primer momento.
La Posada es mucho más que un lugar para hospedarse; es un espacio donde nacen amistades y donde Japón y México se encuentran de forma natural.
Muchos de nuestros visitantes regresan año tras año, no solo por la comida o las aguas termales, sino por el ambiente familiar y las relaciones que se han construido a lo largo del tiempo.
«Bienvenidos a La Posada. Aquí no los recibimos como huéspedes, sino como amigos.»
— Oscar, propietario de segunda generación

Karina
Sabores Naturales con Raíces Mexicanas
Nacida en México, Karina aporta a La Posada su pasión por la alimentación natural, la nutrición y la auténtica gastronomía mexicana.
Con formación en Alimentos Naturales y Nutrición, cree que una buena cocina comienza con ingredientes cuidadosamente seleccionados y preparados con respeto por su sabor natural. Su filosofía complementa perfectamente la tradición familiar que ha distinguido a La Posada desde sus inicios.
Las mermeladas caseras que se sirven en el desayuno son elaboradas por Karina utilizando frutas de temporada e ingredientes sencillos y naturales, resaltando el auténtico sabor de cada fruta.
Fluida en español e inglés, y con experiencia de vida en distintos países, Karina aporta una perspectiva internacional sin perder el vínculo con sus raíces mexicanas.
También participa en el cultivo y la elaboración de los jalapeños de La Posada, producidos cuidadosamente en la huerta familiar. Su equilibrio perfecto entre sabor y un toque de picante los ha convertido en uno de los favoritos de nuestros huéspedes, acompañando sándwiches, hamburguesas y muchos de nuestros platillos mexicanos.
Junto con toda la familia, Karina continúa el compromiso de La Posada con la alimentación saludable, la hospitalidad sincera y la amistad que une a Japón y México.
«Los mejores ingredientes son naturales, sencillos y preparados con cariño. Ese es el sabor que esperamos que recuerde mucho después de su viaje.»
— Karina

Victor
Un puente hacia el futuro de La Posada
Nacido en México, Víctor es el hijo mayor del Profesor Tomoyoshi Yamaguchi y creció entre las culturas de Japón y México.
Desde pequeño practicó Judo bajo la enseñanza de su padre y aprendió que el verdadero valor de este arte marcial va mucho más allá del deporte: consiste en construir respeto, amistad y vínculos que perduran toda la vida.
Actualmente reside en Tokio, desde donde apoya a La Posada en las áreas de comunicación, estrategia, marketing y desarrollo de nuevos proyectos.
Gracias a su experiencia internacional en negocios, tecnología y marketing, trabaja para compartir la historia de La Posada con visitantes de todo el mundo, preservando al mismo tiempo el legado y la visión de sus fundadores para las futuras generaciones.
La pasión por el Judo sigue formando parte de su vida. Su presencia puede parecer imponente a primera vista, pero quienes lo conocen descubren rápidamente a una persona cercana, amable y siempre dispuesta a conversar.
En la familia también es conocido por otra razón: su afición por la Coca-Cola.
Si alguna vez lo encuentra disfrutando una Coca-Cola mientras Karina promueve una alimentación natural, habrá descubierto una de las escenas más entrañables y divertidas de La Posada.
